domingo 3 de julio de 2011

El escritor

Hace muchos años ya que el escritor viene construyendo una imagen de sí mismo ante el mundo. De manera detallada, precisa, estudiada, ha logrado que todos le crean.
Desde hace mucho tiempo, mientras engendra magníficas obras literarias, se niega, sistemáticamente, a aparecer en público.
Nadie conoce su rostro, utiliza un avatar ficticio, una caricatura que ni siquiera se acerca a su verdadera apariencia.
Sus libros llegan a los lectores sin mediar presentación alguna. Responde a entrevistas sólo por vía telefónica o a través de mails. No asiste a conferencias, encuentros artísticos, ni siquiera se hace presente en las ceremonias que, en todo el mundo, se organizan en su honor y homenaje.
¿Cuál es la causa del enigma? ¿Por qué el escritor nos priva de la imagen de creador de tantos éxitos literarios?
Muchos creerán que ese halo de misterio es una estrategia para alimentar su fama. Se equivocan. Es algo más simple y no tan glamoroso: el escritor no sale de su casa, simplemente porque su esposa no le da permiso.

4 watios:

Alejo Z. dijo...

Ah, cuentan del poder atrás del trono... Buen giro.
Un abrazo.

Gi dijo...

Así parece, Alejo.
Otro abrazo

Iván Silvero dijo...

Me hizo acordar a Sallinger, pero éste era de puro huraño nomás.
De cuidado esta esposa.

Gi dijo...

Iván: pero que los hay, los hay
Beso