sábado 3 de septiembre de 2011

Liberación

Cada anochecer, el último de los terapeutas se retira, apaga las luces y cierra la puerta de los consultorios. Entonces, salen de sus escondites las voces de los pacientes, ecos y reverberaciones de los discursos desplegados.
Y ya sin represiones que encadenen, sin mandatos que acorralen, sin negaciones que desatiendan; fuera de cualquier ley ni bajo control de autoridad alguna, las voces emprenden bacanales, orgías, banquetes y aquelarres. Libres, inconscientes, hasta la mañana siguiente, cuando se esfuman y desaparecen.

6 watios:

Belén dijo...

¡¡Y yo que creía que los guardaban bajo llave!!

Besicos

Gi dijo...

Estábamos todos engañados. Beso

Iván Silvero dijo...

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Entre bacanales y aquelarres, qué tema si un día queda la puerta abierta.

Hernán Dardes dijo...

Y yo que creí que las voces solo estaban en mi cabeza.

Gi dijo...

Iván: hay que tener cuidado con las puertas. Beso

Hernán: la mejor forma de sacarte la duda es conseguir testigos. Beso

OsCAr dijo...

Un buen terapeuta se lleva las voces a casa, quien sabe si le pueden hacer falta para usarlas con - contra su mujer, la noche es muy dura, casi tanto como el día en la consulta....