lunes 28 de noviembre de 2011

Noche cerrada

Despertó en la madrugada, calculaba que serían las cuatro o las cinco. Se sobresaltó cuando notó la oscuridad absoluta a su alrededor, había olvidado dejar la luz del baño encendida, como lo hacía todas las noches. Recordó también que no había reemplazado la lamparita del velador cuando accionó la tecla y nada se encendió.
Se levantó y atravesó la puerta de su habitación, intuyendo el espacio. Cuando llegó al pasillo, su mano derecha se apoyó en la pared, así se guiaría hasta el baño y encendería esa luz. Pero la mano recorría la superficie fría y el marco nunca llegaba. Allí donde debía estar, no estaba. Creyendo estar desorientada, avanzó unos pasos más, sostenida por el tacto y el piso a sus pies. Nada cambió.
Se aseguró no estar soñando e intentó una alternativa: regresar a la cama. Se dio vuelta y rehizo el camino hacia la habitación. De nuevo, el muro se volvió interminable.
Entonces, encerrada en la negrura infinita, apoyó la espalda contra la pared, se deslizó hasta el suelo y así se quedó, abrazada a sus piernas, a esperar el día.


Enlazo el micro Apagón de Realidades para Lelos, quien lo compartió en uno de los comentarios de esta entrada. Es asomborosa la sincronización que podemos alcanzar, a la distancia y en el tiempo.

16 watios:

Iván Silvero dijo...

Veri gúd.

Antonio dijo...

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Buenísimo. Esperamos que encienda luces mas seguido en este blog.

Hernán Dardes dijo...

me voy a dormir inquieto y cerciorándome que las luces del velador funcionen.

Gi dijo...

Iván y Antonio: gracias a ambos y en particular. Besos

Anónimo podría dejar su nombre, si no se compromete. Beso

Hernán: hacés bien, a veces el día tarda en llegar.

Víctor dijo...

Me gustó mucho la ambientación, Gi. Y la solución adoptada por el protagonista, también. Me recordó mucho (y no es mi intención hacerme publicidad aquí) un micro que escribí hace un tiempo. Se parecen, aunque opté por otro final.

http://realidadesparalelos.blogspot.com/2010/04/apagon.html

Un abrazo.

No Comments dijo...

Ufff qué miedo no?
Por si acaso antes de levantarme de la cama enciendo las luces si no, no me muevo. Si no te lo crees mira:

http://nocomentsno.blogspot.com/2011/11/paralizado.html


Un saludo indio

Claudia Sánchez dijo...

¡Excelente, Gi!
Abrazo,

Gi dijo...

Víctor: ¿a quién no lo inquietó esa situación? ¿Quién no se preguntó alguna vez qué pasaría si no encontramos aquello que el tacto busca en la negrura absoluta?
La oscuridad parece ser otra de nuestras obsesiones.
Hágase publicidad, está bien, yo le cedo el espacio.
Gracias por pasar y compartir.
Beso

Gi dijo...

No comments: me encanta leer esas situaciones de espanto por algo incierto. Gracias por compartir tu micro.
Beso

Gi dijo...

Claudia: ¡Gracias y otro abrazo para vos!

Belén dijo...

Y a ver si se hace más luz por aquí...

Besicos

Gi dijo...

Belén: hay que estar atentos!
Besos

blopas dijo...

Cuando leí que había atravesado la puerta pensé que el protagonista era una especie de fantasma, etéreo. Pero al leer que se guiaba por el contacto contra las paredes se me ocurrió que no era tan así. Sin embargo, al leerlo varias veces se me ocurrió que sí, que podría ser una especie de espectro que al atravesar la puerta había regresado a su dimensión, dentro de la cual pierde todos esos atributos que lo hacen maravilloso y temible en la nuestra. Así que -por mí- está bien: que tenga un poquito de miedo él también alguna vez.
Tá bueno!

Gi dijo...

¡Qué maldad, Blopas! Quise decir que atravesó el hueco de la puerta, pero bueno, si ud. lo quiso interpretar así: ¡adelante! (ojo la puerta)

basko dijo...

"A veces en la oscuridad enciendo una luz para no ver"
Piche Magnoni.